Las ideas visuales más sólidas suelen tener una razón clara detrás. Un punto de partida preciso facilita decidir qué pertenece a la película y qué no.
Empieza con intención.
Planificar los formatos vertical, cuadrado y panorámico antes del recorte final. Antes de crear una secuencia, describe la emoción, el público y el objetivo en unas frases sencillas. Esas decisiones servirán de referencia durante toda la producción.
Observa la secuencia.
Una buena imagen individual es solo una parte de una película en movimiento. Considera lo que viene antes y después: el personaje, el espacio, el movimiento y los cambios de atención.
Cada fotograma debe sentirse parte de la misma idea.
Haz visible el proceso.
Acordad la dirección visual, revisad el material en contexto y registrad las decisiones importantes. Una comunicación clara permite tomar mejores decisiones creativas.
Estas son notas del estudio sobre un proceso en desarrollo. El enfoque de producción adecuado depende del material de origen y de la obra final prevista.
Hablar de una dirección